20 abr. 2013

Victor Jara

Victor Jara fue poeta y cantautor chileno, además de uno de mis músicos preferidos, fue profesor y director de teatro. Es uno de los grandes y sus canciones están marcadas por una fuerte crítica política. Por su ideología marxista, durante el golpe de estado del militar fascista Pinochet, fue torturado (le rompieron todos los dedos de sus manos, recibió quemaduras y le cortaron la lengua) y asesinado cinco días más tarde acribillado con 44 impactos de balas.



 Su último poema lo escribió en su estancia como prisionero en el Estadio de Chile, lugar de la tortura y muerte del poeta:



Somos cinco mil aquí.
En esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil.
¿Cuántos somos en total en las ciudades y en todo el país?
Somos aquí diez mil manos 
que siembran y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad con hambre, frío, pánico,
 dolor, presión moral, terror y locura!
Seis de los nuestros se perdieron en el espacio de las estrellas.
Un muerto golpeado como jamás
 creía se podría golpear a un ser humano.
Los otros cuatro quisieron quitarse todos los temores,
 uno saltando al vacío, otro golpeándose la cabeza contra el muro, 
pero todos con la mirada fija de la muerte,
¡Qué espanto causa el rostro del fascismo!
Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada.
 La sangre para ellos son medallas. 
La matanza es acto de heroísmo.
¿Es éste e lmundo que creaste, Dios mío?
¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?
En estas cuatro murallas sólo existe un número que no progresa. 
Que lentamente querrá la muerte.
Pero de pronto me golpea la consciencia 
y veo esta marea sin latido
 y veo el pulso de las máquinas 
y los militares mostrando su rostro de matrona lleno de dulzura.
¿Y Méjico, Cuba, y el mundo?
¡Qué griten esta ignominia!
Somos diez mil manos que no producen.
¿Cuántos somos en toda la patria?
La sangre del Compañero Presidente
 golpea más fuerte que bombas y metrallas.
Así golpeará nuestro puño nuevamente. 
Canto, que mal me sales 
cuando tengo que cantar espanto
Espanto como el que vivo,
 como el que muero espanto.
De verme entre tantos y tantos momentos del infinito 
en que el silencio y el grito 
son las metas de este canto.
Lo que nunca vi,
 lo que he sentido y lo que siento
 hará brotar el momento...






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