15 feb. 2012

De una realidad irreal, de un mundo un poco inmundo.


Erase un lugar no ha mucho tiempo y no muy lejano, un mundo disparatado y surrealista,  paranoico y enloquecido; donde se apagaba la luz cuando se llegaba al hogar, donde no se sudaba al trabajar y donde los niños ya no jugaban en la calle sino con máquinas. Un mundo donde la televisión inducía violencia, donde se contaminaban los ríos y donde gobernaban las personas más incompetentes que uno pudiere encontrase en la calle. Un lugar donde la gente se ponía gafas de sol cuando hacía gris y donde, gracias a los aires acondicionados, se iba en tirantes en invierno y con chaquetón en verano. Aquí la gente fuma, a pesar de que saben que puede resultar mortal.
En este mundo, el ejército es el que más se preocupaba por promover la paz y es el encargado de conseguirle al gobierno grandes terrenos  llenos de petróleo.
Un lugar donde la élite sindicalista mantiene cenas románticas con la élite de la patronal.
En este lugar la gente  tiene como héroes a una especie de hombres fornidos y altos, muy musculosos y rápidos. Mas todo lo que tienen de guapos y fuertes, lo carecían en mente y alma. Hombres que la población adora e idolatran y que se dedican a asestar patadas a un balón de cuero y correr campo arriba campo abajo. 
En este lugar, la gente está dividida en torno a quien quiere la gente que les gobierne:
Unos apoyan a un conjunto de personas que quiere ganar dinero sin trabajar y otros apoyan a un conjunto de personas que quieren ganar dinero sin trabajar también, pero diciéndolo de formas diferentes (que es su esencia de diferencia).  Para ponerse de acuerdo en quién gobernará votan al candidato que diga más mentiras, y así saldrá el que les gobierne durante unos años.
En este lugar el ladrón es absuelto y el juez es imputado. En este mundo las cárceles pueden llegar a ser los lugares más cómodos que uno pudiera imaginarse. Aquí la policía llega cuando se ha cometido el crimen y el escenario está vacío.
Aquí existen personas que se asemejan zombies, muertos vivientes, que vagan por la calle sin decir nada ni inmutarse, con un semblante serio y del cual salen muy de cuando en cuando miradas furtivas y fatales para el desgraciado, desgraciada que las recibiera. Personas que la única diferencia que tienen con un arbusto es su capacidad de moverse. Seres esclavizados y alienados que no tienen mente y viven y desviven para cumplir su misión, que es siempre la misma: agradar al jefe. Se empieza muy distinto, han de trabajar para llevar adelante a su familia. Pero poco a poco se esclavizan y gradualmente se van olvidando de sus familias, amigos y seres queridos. Poco a poco su mente es acaparada por un pensamiento vacío pero único e irreemplazable y que hace a las personas irracionales y confusas. Carentes de cualquier chispa de vida, son títeres manejados por otros, por unos pocos otros que son los máximos responsables de este mundo irracional e incomprensible. Este mundo, donde no querrás estar un segundo más, es el mío, y a pesar de todo seguiremos aquí, desde este rincón, intentando cambiar el mundo, ora con risas, ora con reflexiones, porque este es nuestro mejor pasatiempo ya que ´´cambiar el mundo no es fantasía ni utopía, sino justicia`` como diría nuestro conocido don Quijote.
 Saludos desde Cuevas Bajas, para elblogdelnotas.

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