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9 abr 2013

Jose Luis Sampedro

No puede pasar este día sin recordar a Jose Luis Sampedro, que desgraciadamente, falleció la pasada madrugada del lunes, aunque la noticia se ha extendido esta mañana. Como la mayoría de los viejos, con permiso de la expresión y en el más bello sentido de la palabra, Jose Luis Sampedro venía avecinando en sus intervenciones a los medios el sentimiento de que estaba a punto de terminar esta vida. ''Yo ya he vivido mi vida, y la he vivido lo mejor que he podido'' decía. Sin embargo, esta noticia ha sido para la mayoría de las personas y para mí, por supuesto, una pérdida muy honda puesto que, Jose Luis Sampedro, a pesar de no haber leído su bibliografía, que de hecho, comencé a leer la Sonrisa Etrusca hace unas semanas, he escuchado su palabra en múltiples ocasiones y ha marcado siempre un punto de referencia para mi al igual que para muchas personas.
La libertad, con base en la libertad de pensamiento, el placer y el deber de vivir nuestra vida, la vida personal y la vida social, perfectamente definida por una expresión latina que dice: Nihil humania me alienum puto (Ningún asunto humano me es extraño); sientan la base de esa hermosa filosofía de Jose Luis Sampedro.
Reacio al desarrollo y al progreso tal y como nos lo imponen hoy día, un debate interesante, por ser otra simple tesis en la que la clase dominante se impone a otra oprimida.
Es economista y destacó en algunos altos cargos de la economía española, pero pronto se dio cuenta de que el sistema estaba cogiendo el camino equivocado.
Los últimos años solo ofrecían a Jose Luis Sampedro desesperanza ante la impotencia que se puede sentir cuando uno es libre de pensamiento, pero pronto recibió soplos de esperanza. Convirtió la generación perdida en la generación del cambio, y el 15M con todas sus consecuencias posteriores le dejaron irse en paz y con la esperanza de que esto va a cambiar.
Como un abuelo al que hay que escuchar y del que siempre se sacan enseñanzas y experiencias muy ricas en sabiduría. Era un joven de mente y espíritu, y su prólogo en el manifiesto de Stéphane Hessel, junto con el mensaje del pensador francés fue una de las bases sino el fundamento de la lucha pacifista que hoy lideramos los jóvenes.
Adiós Jose Luis Sampedro, que pena que siempre nos acordemos de hacer homenajes cuando alguien muere pero puedo confesar de que él, en vida, siempre fue un referente para mí, al igual que para otras muchas personas.



Entrevistas y videos:



29 abr 2012

Poema de Antonio Machado

Este poema pertenece al libro Soledades, el poema LXXXV (85 si no me equivoco).


La primavera besaba 
suavemente la arboleda, 
y el verde nuevo brotaba
como una verde humareda.
   Las nubes iban pasando
sobre el campo juvenil...
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.
   Bajo ese almendro florido,
todo cargado de flor
-recordé-, yo he maldecido
mi juventud sin amor.
   Hoy en mitad de la vida, 
me he parado a meditar...
¡Juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar!

27 abr 2012

Fragmento de ´´La vida es sueño`` de Calderón de la Barca.

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y si haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir solo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me ví.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.



20 mar 2012

Coplas a la muerte de su padre.

Una de las mejores obras de la poesía universal. Os pongo algunas, que en verdad son muchas :)


Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte,
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el placer,
cómo después, de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio,
porque todo ha de passar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
y llegados son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.


Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos,
las perdemos:
dellas deshace la edad,
dellas casos desastrados
que acaescen,
dellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallescen.


Decidme, la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerça corporal

de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.


Pues la sangre de los godos,
el linaje y la nobleza
tan crescida,
¡por cuántas vías y modos
se sume su gran alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
por cuan baxos y abatidos
que los tienen;
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.


¿Qué se hizieron las damas,
sus tocados, sus vestidos,
sus olores?
¿Qué se hizieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel dançar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

Está escrito en castellano antiguo así que no os extrañéis. He escogido las más famosas y las que tienen más relación con el tema de el sentido de la vida y tal.













15 feb 2012

De una realidad irreal, de un mundo un poco inmundo.


Erase un lugar no ha mucho tiempo y no muy lejano, un mundo disparatado y surrealista,  paranoico y enloquecido; donde se apagaba la luz cuando se llegaba al hogar, donde no se sudaba al trabajar y donde los niños ya no jugaban en la calle sino con máquinas. Un mundo donde la televisión inducía violencia, donde se contaminaban los ríos y donde gobernaban las personas más incompetentes que uno pudiere encontrase en la calle. Un lugar donde la gente se ponía gafas de sol cuando hacía gris y donde, gracias a los aires acondicionados, se iba en tirantes en invierno y con chaquetón en verano. Aquí la gente fuma, a pesar de que saben que puede resultar mortal.
En este mundo, el ejército es el que más se preocupaba por promover la paz y es el encargado de conseguirle al gobierno grandes terrenos  llenos de petróleo.
Un lugar donde la élite sindicalista mantiene cenas románticas con la élite de la patronal.
En este lugar la gente  tiene como héroes a una especie de hombres fornidos y altos, muy musculosos y rápidos. Mas todo lo que tienen de guapos y fuertes, lo carecían en mente y alma. Hombres que la población adora e idolatran y que se dedican a asestar patadas a un balón de cuero y correr campo arriba campo abajo. 
En este lugar, la gente está dividida en torno a quien quiere la gente que les gobierne:
Unos apoyan a un conjunto de personas que quiere ganar dinero sin trabajar y otros apoyan a un conjunto de personas que quieren ganar dinero sin trabajar también, pero diciéndolo de formas diferentes (que es su esencia de diferencia).  Para ponerse de acuerdo en quién gobernará votan al candidato que diga más mentiras, y así saldrá el que les gobierne durante unos años.
En este lugar el ladrón es absuelto y el juez es imputado. En este mundo las cárceles pueden llegar a ser los lugares más cómodos que uno pudiera imaginarse. Aquí la policía llega cuando se ha cometido el crimen y el escenario está vacío.
Aquí existen personas que se asemejan zombies, muertos vivientes, que vagan por la calle sin decir nada ni inmutarse, con un semblante serio y del cual salen muy de cuando en cuando miradas furtivas y fatales para el desgraciado, desgraciada que las recibiera. Personas que la única diferencia que tienen con un arbusto es su capacidad de moverse. Seres esclavizados y alienados que no tienen mente y viven y desviven para cumplir su misión, que es siempre la misma: agradar al jefe. Se empieza muy distinto, han de trabajar para llevar adelante a su familia. Pero poco a poco se esclavizan y gradualmente se van olvidando de sus familias, amigos y seres queridos. Poco a poco su mente es acaparada por un pensamiento vacío pero único e irreemplazable y que hace a las personas irracionales y confusas. Carentes de cualquier chispa de vida, son títeres manejados por otros, por unos pocos otros que son los máximos responsables de este mundo irracional e incomprensible. Este mundo, donde no querrás estar un segundo más, es el mío, y a pesar de todo seguiremos aquí, desde este rincón, intentando cambiar el mundo, ora con risas, ora con reflexiones, porque este es nuestro mejor pasatiempo ya que ´´cambiar el mundo no es fantasía ni utopía, sino justicia`` como diría nuestro conocido don Quijote.
 Saludos desde Cuevas Bajas, para elblogdelnotas.

14 feb 2012

Pequeño apartado de literatura.

Todo aquel que vea este blog normalmente o de vez en cuando sabrá que el tema que más se trata en esta ventana al mundo es el humor en general. Pero hoy me ha entrado el punto y voy a escribir uno de los mejores pasajes de una obra literaria que a su vez es una de las mejores de la historia, no de la literatura española, sino de la literatura universal, y el que la haya leído sabrá lo que digo. La novela de la que hablo es Don Quijote de la Mancha. El fragmento transcurre en el capítulo XLII de la Segunda Parte y se titula:


De los consejos que dio don Quijote a Sancho Panza
 antes que fuese a gobernar la ínsula, con otras cosas bien consideradas 1.

Con el felice y gracioso suceso de la aventura de la Dolorida quedaron tan contentos los duques, que determinaron pasar con las burlas adelante, viendo el acomodado sujeto que tenían para que se tuviesen por veras; y así habiendo dado la traza y órdenes que sus criados y vasallos habían de guardar con Sancho en el gobierno de la ínsula prometida, otro día, que fue el que sucedió al vuelo de Clavileño, dijo el duque a Sancho que se adeliñase  2 y compusiese para ir a ser gobernador, que ya sus insulanos le estaban esperando como el agua de mayo. Sancho se le humilló, y le dijo:
                    - Después que bajé del cielo, y después que desde su alta cumbre miré la tierray la vi tan pequeña, se templó en parte en mí la gana que tenía de ser gobernador, porque ¿qué grandeza es mandar en un grano de mostaza, o qué dignidad o imperio el gobernar a media docena de hombres tamaños como avellanas que, a mi parecer, no había más en toda la tierra? Si vuestra señoría fuese servido de darme una tantica parte del cielo, aunque no fuese más de media legua, la tomaría de mejor gana que la mayor ínsula del mundo.
                     -Mirad, amigo Sancho -respondió el duque-: yo no puedo dar parte del a nadie, aunque no sea mayor que una uña; que a solo Dios están reservadas esas mercedes y gracias. Lo que puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada, y sobremanera fértil y abundosa, donde si vos os sabéis dar maña podéis con las riquezas de la tierra granjear las del cielo.
                     - Ahora bien -respondió Sancho-, venga esa ínsula; que yo pugnaré por ser tal gobernador que a pesar de bellacos me vaya al cielo; y esto no es por codicia que yo tenga de salir de mis casillas ni de levantarme a mayores, sino por el deseo que tengo de probar a qué sabe el ser gobernador.
                     - Si una vez lo probáis, Sancho -dijo el duque-, comeros heis las manos tras el gobierno, por ser dulcísima cosa el mandar y ser obedecido. A buen seguro que cuando vuestro dueño llegue a ser emperador, que lo será sin duda, según van encaminados sus cosas, que no se lo arranquen como quiera, y que le duela y le pese en la mitad del alma del tiempo que hubiere dejado de serlo.
                     - Señor -replicó Sancho-, yo imagino que es bueno mandar, aunque sea a un hato de ganado. 
                     - Con vos me entierren, Sancho, que sabéis de todo -respondió el duque-, y yo espero que seréis tal gobernador como vuestro juicio promete, y quédese esto aquí y advertid que mañana en ese mesmo día habéis de ir al gobierno de la ínsula, y esta tarde os acomodarán del traje conveniente que habéis de llevar y de todas las cosas necesarias a vuestra partida.
                     - Vístanme -dijo Sancho- como quisieren; que de cualquier manera que vaya vestido seré Sancho Panza.
                     - Ahí es verdad -dijo el duque-, pero los trajes se han de acomodar con el oficio o dignidad que se profesa, que no sería bien que un jurisperito se vistiese como soldado, ni un soldado como un sacerdote. Vos, Sancho, iréis vestido parte de letrado y parte de capitán, porque en la ínsula que os doy tanto son menester las armas como las letras; y las letras como las armas.
                     - Letras -respondió Sancho-, pocas tengo, porque aún no sé el abecé; pero bástame tener el Christus 3 en la memoria para ser buen gobernador. De las armas manejaré las que me dieren, hasta caer, y Dios delante.
                     - Con tan buena memoria -dijo el duque-, no podrá Sancho errar en nada.
En esto que llegó don Quijote, y sabiendo lo que pasaba y la celeridad con que Sancho había de partir para su gobierno, con licencia del duque le tomó por la mano y se fue con él a su estancia, con intención de aconsejarle cómo se había de haber en su oficio.
Entrados, pues, en su aposento, cerró tras sí la puerta, e hizo casi por fuerza que Sancho se sentase junto a él, y con reposada voz le dijo:
                    - Infinitas gracias doy al cielo, Sancho amigo, de que antes y primero que yo haya encontrado con alguna buena dicha, te haya salido a ti a recebir y a encontrar la buena ventura. Yo, que en mi buena suerte te tenía librada la paga de tus servicios, me veo en los principios de aventajarme, y tú, antes de tiempo, contra la ley del razonable discurso, te vees premiado de tus deseos. Otros cohechan, importunan, solicitan, madrugan, ruegan, porfían, y no alcanzan lo que pretenden; y llega otro, y sin saber cómo ni cómo no, se halla con el cargo y oficio que otros muchos pretendieron; y aquí entra y encaja bien el decir que hay buena y mala fortuna en las pretensiones. Tú, que para mí, sin duda alguna, eres un porro 4, sin madrugar ni trasnochar, y sin hacer diligencia alguna, con solo el aliento que te ha tocado de la andante caballería, sin más ni más te vees gobernador de una ínsula como quien no dice nada. Todo esto digo, ¡oh Sancho!, para que no atribuyas tus merecimientos la merced recibida, sino que des gracias al cielo, que dispone suavemente las cosas, y después las darás a la grandeza que en sí encierra la profesión de la caballería andante. Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, esta, ¡oh hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto deste mar proceloso donde vas a engolfarte, que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones. Primeramente, ¡oh hijo!, has de temer a Dios; porque en temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás erra en nada. Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil de los conocimientos que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey 5, que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.
                   - Así es la verdad -respondió Sancho-, pero fue cuando muchacho; pero después, algo hombrecillo, gansos fueron los que guardé, que no puercos. Pero esto paréceme a mí que no hace al caso; que no todos los que gobiernan vienen de casta de reyes.
                   - Así es verdad -replicó don Quijote-; por lo cual los no de principios nobles deben acompañar la gravedad del cargo que ejercitan con una blanda suavidad que, guiada por la prudencia, los libre de la murmuración maliciosa, de quien no hay estado que se escape. Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso que pecador soberbio. Inumerables son aquellos de baja estirpe nacidos, han subido a la suma dignidad pontificia e imperatoria; y desta verdad te pudiera traer tantos ejemplos que te cansaran. Mira, Sancho: si tomas por medio a la virtud, y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale. Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no le deseches ni le afrentes, antes le has de acoger, agasajar y regalar; que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie se desprecie de lo que él hizo, y corresponderás a lo  que debes a la naturaleza bien concertada. Si trujeres a tu mujer contigo (porque no es bien que los que asisten a gobiernos de mucho tiempo estén sin las propias), enséñala, doctrínala, y desbástala de su natural rudeza; porque todo lo que suele adquirir un gobernador discreto suele perder y derramar una mujer rústica y tonta. Si acaso enviudares, cosa que puede suceder, y con el cargo mejorares de consorte, no la tomes tal que te sirva de anzuelo y de caña de pescar, y del no quiero de tu capilla; porque en verdad te digo que de todo aquello que la mujer del juez recibiere ha de dar cuenta el marido en la residencia universal, donde pagará con el cuatro tanto en la muerte las partidas de que no se hubiere hecho cargo en la vida. Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida con los ignorantes que presumen de agudos. Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia, que las informaciones del rico. Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre. Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlos en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio; y si le tuvieren, será a costa de tu crédito, y aun de tu hacienda. Si alguna mujer hermosa veniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera de espacio la sustancia de lo que te pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros. Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones. Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstratele piadoso y clemente; porque aunque los atributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea a nuestro ver el de la misericordia que el de la justicia. Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible, casarás tus hijos como quisieres, títulos tendrán ellos y tus nietos, vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y en los últimos pasos de la vida te alcanzará el de la muerte, en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos. Esto que hasta aquí te he dicho son documentos (enseñanzas) que han de adornar tu alma; escucha ahora los que han de servir para adorno del cuerpo.










1.- En los capítulos anteriores Don Quijote y Sancho conocen a unos duques que se mofan de ellos varias veces con el afán de divertirse.


2.-  Aliñase, arreglase.


3.-  el Christus, la cruz que encabeza los abecedarios o cartillas.


4.- ceporro, (no seáis malpensados)


5.- Alusión a la conocida fábula.
                     




Más adelante pondré el siguiente capítulo pues entre sí hacen un bloque (por llamarlo así). Como ya véis que a partir de un determinado momento se centra en la justicia y de como se ha de actuar en esta situación,   de forma racional, justa y piadosamente. Podemos destacar entonces la carga moral que lleva este pasaje.